| Tipo sencillo y centrado el Pope. Su equipo, el Club Atlético de San
Isidro, juega lindo, es puntero
y superó
Hindú, pero él no muestra el más mínimo signo de
excitación triunfalista. Todo lo contrario, sereno y reflexivo, el head
coach de la Academia observa, escucha y aconseja. “Mantener la
calma es el gran desafío de un conductor y, sobre todo, cuando se trata
de un equipo tan joven. Arrancamos el año armando un grupo nuevo con
el objetivo de consolidarlo, de que dure cuatro o cinco años y, de paso,
que juegue un buen rugby. Ya pasaron unos cuentos meses y nunca nos apartamos
de esa filosofía. Obvio, ganarle a equipos como Hindú son inyecciones
de confianza enormes, sobre todo porque no veníamos bien”,
dice Morel, con una sonrisa que deja escapar su felicidad interior.
¿No venían bien?
No, para nada. Contra Jockey
en Rosario perdimos mal y frente a CUBA,
a pesar de que se ganó, en nuestro interior nos sentimos vencidos. Por
eso estábamos en deuda con nosotros mismos; necesitábamos confiar
en lo que estamos haciendo.
Y ya se ven en…
-Interrumpe con una mirada cómplice- Todavía
falta mucho para lo que sea. Acá hay que trabajar todos los días,
porque arreglás una cosa y se te desordena otra; entrenás cuatro
veces por semana y a veces parece que es poco.
Frente a Hindú les faltaron
varios apellidos importantes (Salcedo, Pandelo, Duwavran, Martínez Pita)…
Nuestra idea es hacer crecer a los jugadores y los que salieron
a la cancha a reemplazar a los que no estaban, lo hicieron muy bien. Eso es
muy bueno. Por ejemplo, Nicolás Forestier (autor de dos tries) debutó
por primera vez como titular en Primera y lo hizo en un puesto que no es el
suyo; jugó de wing y él es fullback, pero respondió a la
altura de las circunstancias. La verdad es que es un chico que juega muy bien.
¿Qué sentís
cuando los backs empiezan a mover la pelota para todos lados? ¿Te agarrás
mucho la cabeza?
No, qué sé yo. Considero que éste es un
juego de riesgo y hay que asumirlos. Ojo, no porque crea que no hay sistemas
de control, pero me gusta asumir el riesgo. Siempre me gustaron ese tipo de
jugadores, y por eso les pido que sigan jugando, que sigan arriesgando y que
no vayan a lo que no saben, que es cerrar el juego e ir a jugar con el pie.
La verdad es que desde afuera es muy lindo verlos en acción.
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