En realidad, la familia Marchetti tiene historia en Daom,
incluso las cenizas del abuelo de Juan descansan en las haches de la cancha
uno del team de Avenida Varela. Sin embargo, su apellido es una de las piedras
angulares que sostienen y empujan, con mucho esfuerzo y corazón, al
Floresta RC.
El 3 de septiembre de 2005 Juan se reunió con Rolando
Faverio y nació el segundo club más joven de la Unión de
Rugby de Buenos Aires (St. Brendan´s fue fundado el 29 de octubre de 2004).
Muy pronto se acercaron más personas a colaborar y, desde entonces, no
paró de crecer.
El sábado 14 de marzo de 2009 también quedará atesorado
en los anales la nueva institución. Fue el día en el que debutó en
el Torneo de la URBA. Lo hizo como local ante Atlético San Andrés;
el resultado es anecdótico (derrota por 42-13).
“Es un gran esfuerzo, se hace todo a pulmón
y nos faltan muchas cosas. Pero me gusta decir que somos el Atlas del rugby”,
cuenta con orgullo Juan. “La idea nació pensando en que no debería
ser difícil para los chicos poder jugar al rugby”, agrega.
El primer espejo de este proyecto es nada menos que el Virreyes
de Rodolfo “Michingo” O'Reilly. “Lo tomamos como ejemplo de lo que queremos
por la llegada que tiene en los chicos. Al principio les costaba entender por
qué nosotros queríamos ayudarlos, pero después no pararon
de acercarse. Es difícil que asimilen los valores del rugby cuando la
mayoría están acostumbrados a jugar al fútbol. Pero con
el tiempo van aprendiendo que esto es distinto. Cada vez que termina un partido
hay que agradecerle al árbitro y a los rivales por jugar”, explica
Marchetti, que posa en la foto junto a papá Virgilio y a su hermano Julián.
A tres años de su fundación, ¿cuánto
socios tiene el club?
Actualmente somos alrededor de 250; entre 70 y 80 son becados porque no pueden
pagar la cuota. Contamos con 200 jugadores; 50 de Primera, otros 50 en juveniles
y el resto son infantiles.
¿Cómo se vivió el partido del sábado ante Atlético
San Andrés?
Fue muy emocionante para todos. Creo que fue más intenso para los chicos
que nacieron en el club sin antes haber pasado por otro lado. Es un logro para
nosotros, porque todo nos cuesta mucho. No importan los resultados, la idea
es aprender y vivir esta experiencia al máximo.
Si bien en tres temporadas Floresta ya puede decir que forma
parte de la URBA con todas las letras, aún no cuenta con un espacio propio
para poder jugar de local. “Actualmente le alquilamos la cancha a SITAS.
Por otro lado tenemos un acuerdo con la Municipalidad para usar el predio del
Polideportivo de Parque Avellaneda y entrenar ahí. Pero nos faltan recursos
y apoyo para que se parezca a una cancha de rugby. Cuando llueve, no se puede
entrenar y tenemos que usar unos playones de cemento, o canchas de fútbol
cinco si están disponibles”, explica. “Cuando para de llover, el agua
destapa piedras y vidrios que quedan en la tierra y se hace peligroso para los
chicos. Todavía no tenemos haches ni luces y cuando instalamos una bomba
para poder regar, nos dimos cuenta de que todos los caños estaban rotos”.
Otro de los temas que fue cuesta arriba fue el de los aptos
físicos que exige la URBA a los jugadores. “La situación
económica de la mayoría no es la mejor, y realizar todos los estudios
es costoso y lleva su tiempo. Fue una carrera contra reloj. Actualmente todavía
hay 15 jugadores que no los tienen completos. Pero esperamos que dentro de unas
semanas estén al día”.
Floresta ya vivió su kick off inaugural en SITAS este sábado.
Le queda toda una temporada por delante para disfrutar, vivir de manera intensa
y seguir creciendo de la mano de la entrega de sus socios. Para la familia
Marchetti también es una experiencia única, después de
todo, la primera vez siempre es especial.
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